Hace una década, la artista Leanne Shapton tuvo la brillante idea de contar la historia de una relación (ficticia) a través de los objetos que Lenore Doolan y Harold Morris, o su amor, dejaron atrás. De aquel falso catálogo de subasta nunca llegó a salir la prometida película, pero ahora llega una comedia romántica con una pregunta similar en el centro: ¿qué historias cuentan los objetos, sobre todo los que quedan en el paisaje después de la batalla amorosa? La galería de los corazones rotos es una comedia romántica que habla del desamor y la incapacidad de superar a tus parejas. Sin embargo, es una comedia divertida, alegre y entretenida que te hace pasar un buen rato. Su guión es original, cercano, moderno y alegre. Debido a la cantidad de comedias románticas que se estrenan al año, es necesario que una película de este género sobresalga en algo, ya sea en guión, dirección o fotografía. Sin embargo, la cinta parece no esforzarse en gustar a todos ni ser distinta al resto, simplemente se deja llevar por su
La galería de los corazones rotos
Hace una década, la artista Leanne Shapton tuvo la brillante idea de contar la historia de una relación (ficticia) a través de los objetos que Lenore Doolan y Harold Morris, o su amor, dejaron atrás. De aquel falso catálogo de subasta nunca llegó a salir la prometida película, pero ahora llega una comedia romántica con una pregunta similar en el centro: ¿qué historias cuentan los objetos, sobre todo los que quedan en el paisaje después de la batalla amorosa? La galería de los corazones rotos es una comedia romántica que habla del desamor y la incapacidad de superar a tus parejas. Sin embargo, es una comedia divertida, alegre y entretenida que te hace pasar un buen rato. Su guión es original, cercano, moderno y alegre. Debido a la cantidad de comedias románticas que se estrenan al año, es necesario que una película de este género sobresalga en algo, ya sea en guión, dirección o fotografía. Sin embargo, la cinta parece no esforzarse en gustar a todos ni ser distinta al resto, simplemente se deja llevar por su