La historia detrás del rodaje de Frida

Una mañana del 2001, Salma Hayek llegó cargando a Tyson, un mono araña que durante los últimos días había sido su compañero de set en los Estudios Churubusco. A ella se le veía feliz, apenas con una pequeña franja que unía sus dos cejas. ¿Tyson? Él estaba abrazado a ella, viendo curioso hacia su izquierda, donde varias personas los esperaban en la sala Silvestre Revueltas. “¿Qué tal mi amiguito?”, preguntó sonriente la veracruzana ante cámaras y micrófonos de la prensa que se encontraba reunida. Salma y Tyson habían ya ensayado durante días sus escenas de Frida, la biopic de una de las pintoras mexicanas más conocidas del orbe. Mientras la actriz daba vida a la artista, el pequeño mono fungía de su mascota mientras ella hacía sus cuadros en la Casa Azul de Coyoacán. Una odisea Habían sido siete años de lucha para poder levantar el proyecto. La actriz de Desperado y Teresa le había ganado la partida a Jennifer López, quien ya había estelarizado Selena, y a la propia Madonna, estrella de la música, quienes habí