Estas dos poetas latinoamericanas vivieron distintas formas de lo femenino y, sin embargo, colindaron en su amor por la literatura, una pasión que las condujo, eventualmente, a concluir de manera voluntaria con sus vidas. Son dos de las más reconocidas autoras argentinas del siglo XX: Alfonsina Storni (1892-1938) y Alejandra Pizarnik (1936-1972). Hijas del exilio A finales del siglo XIX, y durante las primeras décadas del XX, ocurrió la gran ola de inmigración europea a Argentina. La Constitución de 1853 de este país promovió la inmigración, eliminando las barreras para la llegada de extranjeros, con el fin de contrarrestar el decrecimiento de la población causado por las guerras civiles y la guerra de independencia. Los padres de Alfonsina Storni, de nacionalidad suiza, se unieron a este movimiento y llegaron a la ciudad de San Juan, donde nacieron sus dos primeros hijos; sin embargo, en 1890 volvieron a su país natal, donde nació Alfonsina Storni el 29 de mayo de 1892. Cuatro años más tarde, la familia viaj
La literatura, decisión tajante; Storni y Pizarnik
Estas dos poetas latinoamericanas vivieron distintas formas de lo femenino y, sin embargo, colindaron en su amor por la literatura, una pasión que las condujo, eventualmente, a concluir de manera voluntaria con sus vidas. Son dos de las más reconocidas autoras argentinas del siglo XX: Alfonsina Storni (1892-1938) y Alejandra Pizarnik (1936-1972). Hijas del exilio A finales del siglo XIX, y durante las primeras décadas del XX, ocurrió la gran ola de inmigración europea a Argentina. La Constitución de 1853 de este país promovió la inmigración, eliminando las barreras para la llegada de extranjeros, con el fin de contrarrestar el decrecimiento de la población causado por las guerras civiles y la guerra de independencia. Los padres de Alfonsina Storni, de nacionalidad suiza, se unieron a este movimiento y llegaron a la ciudad de San Juan, donde nacieron sus dos primeros hijos; sin embargo, en 1890 volvieron a su país natal, donde nació Alfonsina Storni el 29 de mayo de 1892. Cuatro años más tarde, la familia viaj