Desde que Angélica Rivera se divorció de Enrique Peña Nieto decidió irse del país. Prácticamente apenas terminó con sus tareas de primera dama armó las maletas y se fue para encontrar algo de paz. Radicada en los Estados Unidos vive feliz junto a sus hijas en una coqueta y más que cómoda mansión. Cada tanto, desde sus redes sociales, la ex de Peña Nieto dejó ver algo de su nuevo hogar donde claramente viven sin preocupaciones. Ella necesitaba tranquilidad y aquí no la podía tener luego de que en el 2019 anunciarán su final. Desde aquel momento nada más se supo de la actriz más allá de lo que ella muestra en sus cuentas oficiales. Estar en el ojo de la tormenta no debe haber sido sencillo para Angélica Rivera. Y esto fue lo que motivó la mudanza a los Estados Unidos donde casi ningún reportero la conoce. Cada tanto suele salir a la calle y lo hace con una gorra negra para pasar por desapercibida lo más que se pueda, una costumbre de la que aún no se ha podido deshacer. Sin embargo, una pequeña vuelta basta par
La mansión en la que vive Angélica Rivera
Desde que Angélica Rivera se divorció de Enrique Peña Nieto decidió irse del país. Prácticamente apenas terminó con sus tareas de primera dama armó las maletas y se fue para encontrar algo de paz. Radicada en los Estados Unidos vive feliz junto a sus hijas en una coqueta y más que cómoda mansión. Cada tanto, desde sus redes sociales, la ex de Peña Nieto dejó ver algo de su nuevo hogar donde claramente viven sin preocupaciones. Ella necesitaba tranquilidad y aquí no la podía tener luego de que en el 2019 anunciarán su final. Desde aquel momento nada más se supo de la actriz más allá de lo que ella muestra en sus cuentas oficiales. Estar en el ojo de la tormenta no debe haber sido sencillo para Angélica Rivera. Y esto fue lo que motivó la mudanza a los Estados Unidos donde casi ningún reportero la conoce. Cada tanto suele salir a la calle y lo hace con una gorra negra para pasar por desapercibida lo más que se pueda, una costumbre de la que aún no se ha podido deshacer. Sin embargo, una pequeña vuelta basta par