La muerte como la otra cara del amor

En la vida de los protagonistas de Los reyes del impulso o La fiesta del cuarto jinete del Apocalipsis el amor irrumpe como un golpe de rayo en medio de la nada; una pareja —hombre y mujer— en la edad madura, pero joven aún, ahogada por el tedio del día a día y una vida plana. Así como la monotonía es asaltada por la revelación del amor, al amor lo asalta la presencia de la muerte. Pero no es en sí la muerte del cuerpo, explica, en entrevista, el dramaturgo y director, Alejandro Massa Varela: “No se trata solo del momento límite de la muerte, la desaparición física, la gran muerte, sino aquello que muere en la vida cotidiana. Tomamos ciertas decisiones y hay caminos que se cierran tras tomar una elección. Tiene que ver con esa dosificación de la muerte”. Acostumbrado a escribir obras trágicas, como Bastedad o ¿Quién llegó a devorar a Jacob?, Massa Varela quería hacer una pieza sobre el amor. “Quería ponerle una contraparte porque si fuera solo algo positivo sería cursi. Yo quiero la otra cara de la moneda, l