Unos minutos en la cancha bastaron para descubrir el amor y la disciplina por el futbol. Horas entrenando y soñando con alzar la copa del mundo, hasta que una desilusión, una patada de realidad, mandó a la banca la pasión de Teo González, Markin López, Enrique Montaño y Alexis Jáuregui. No es que hayan sido deportistas con poco talento, sino que eligieron una carrera que es muy competida. De acuerdo con el FIFA Professional Football Report de 2023, México contaba en ese momento con 9 mil 464 jugadores de futbol profesionales jugando en 244 clubes. Hoy ven el balompié desde las gradas, gritan, celebran y algunos hasta entrenan a niños, porque iniciaron un nuevo romance en otro campo: el escenario, que también los mantiene bajo los reflectores. Ya no escuchan silbatazos o gritos, pero sí las instrucciones de un “director técnico” que los mantiene a raya y, sobre todo, los aplausos del público. Su mundo, un balón Si algo comparten es que la pasión por el deporte despertó desde la infancia. Teo González desayunab
La patada que los llevó a los sets
Unos minutos en la cancha bastaron para descubrir el amor y la disciplina por el futbol. Horas entrenando y soñando con alzar la copa del mundo, hasta que una desilusión, una patada de realidad, mandó a la banca la pasión de Teo González, Markin López, Enrique Montaño y Alexis Jáuregui. No es que hayan sido deportistas con poco talento, sino que eligieron una carrera que es muy competida. De acuerdo con el FIFA Professional Football Report de 2023, México contaba en ese momento con 9 mil 464 jugadores de futbol profesionales jugando en 244 clubes. Hoy ven el balompié desde las gradas, gritan, celebran y algunos hasta entrenan a niños, porque iniciaron un nuevo romance en otro campo: el escenario, que también los mantiene bajo los reflectores. Ya no escuchan silbatazos o gritos, pero sí las instrucciones de un “director técnico” que los mantiene a raya y, sobre todo, los aplausos del público. Su mundo, un balón Si algo comparten es que la pasión por el deporte despertó desde la infancia. Teo González desayunab