La piel de los osos polares es negra

A primera vista, los osos polares parecen animales completamente blancos, perfectamente camuflados entre la nieve y el hielo del Ártico. Sin embargo, detrás de esa apariencia invernal se esconde un dato fascinante: su piel es, en realidad, de un color negro intenso. Este detalle, que para muchos pasa desapercibido, forma parte de un conjunto de adaptaciones sorprendentes que les permiten sobrevivir en uno de los ambientes más fríos y desafiantes del planeta. El pelaje del oso polar no es verdaderamente blanco; está formado por miles de pelos huecos, transparentes y extremadamente resistentes. Estos actúan como pequeñas fibras que capturan y reflejan la luz solar, creando el efecto visual de blancura. Esta ilusión óptica no solo les sirve como camuflaje natural frente a presas como las focas, sino que también maximiza el aprovechamiento de la luz solar disponible en una región donde los días pueden ser muy cortos. ¿A qué se debe su color? Debajo de ese pelaje, su piel negra cumple una función térmica fundament