La política divide; el arte une

Andrés Cepeda tenía poco más de 20 años cuando, junto a Poligamia, cantaba sobre una Colombia marcada por la violencia del narcotráfico, los atentados y una crisis política que había acompañado su infancia y adolescencia. “Mi generación” condensaba parte de esa memoria, desde la toma y posterior retoma del Palacio de Justicia hasta las bombas que sacudieron al país durante los años más violentos del narcotráfico, pero también los referentes deportivos, culturales y políticos con los que creció una generación. La canción hablaba de un país que intentaba reconocerse entre la violencia y sus propios símbolos. Hoy, a los 53 años, Andrés sigue mirando a Colombia y convirtiéndola en canciones, aunque algo cambió, prefiere hacerlo lejos de la política. “Trato de evitar todo lo que tenga que ver con política porque creo que podemos estar al servicio de la comunidad de otras maneras y sin sentirnos utilizados por cierto interés o corriente política”, explica Cepeda. La conversación ocurre, paradójicamente, dentro de u