La sal de la tierra, con fuerza escénica

Treinta años después de su estreno, La sal de la tierra (función de Pascua) regresa con una claridad que no depende de la nostalgia. La creación de Lourdes Lecona (Ciudad de México, 1953), que recrea la tradición de Semana Santa, conserva su origen en una investigación iniciada en 1991, cuando la iconografía y la música se convirtieron en punto de partida para construir una mirada sobre la religiosidad compartida. “La dramaturgia y el contexto de la obra mantienen la idea original, en la que se fusionan lenguajes fraternos de la danza, como la flamenca y contemporánea, junto con músicos extraordinarios de la primera”, señaló la coreógrafa en entrevista con La Jornada. Cada lenguaje conserva su lugar, sin perder identidad ni fuerza en el diálogo escénico. Reviven la historia El reencuentro con el público comenzó en el Teatro de la Danza Guillermina Bravo del Centro Cultural del Bosque, donde se presentó la obra en 1996. La temporada se inscribe en ese aniversario y en la trayectoria de la compañía Caña y Can