La ventana indiscreta, una obra maestra

L.B. Jefferies, fotógrafo de profesión, ve como pasa el verano sentado en su silla de ruedas. Desde ahí, con el propósito de refrescarse ante el calor extremo, se mantiene cerca de la ventana de su apartamento del barrio de Greenwich Village, en Nueva York. Bajo este escenario, Alfred Hitchcock arranca La ventana indiscreta, con este hombre inmóvil que incluso duerme en su silla y que no tiene nada qué hacer, solo que fijar su mirada al exterior como único contacto con el mundo. Aunque no los conoce del todo, y en ocasiones poco puede distinguir de ellos a la distancia, se ha aprendido la rutina de cada uno de sus vecinos y es precisamente eso lo que lo lleva a sospechar que uno de ellos, Lars Thorwald, ha cometido un crimen. Un vigilante Uno de los objetivos de Hitchcock en esta cinta es acentuar la sensación de encierro del protagonista y así justificar la ansiedad que lo lleva a que esa distracción lo convierta en vigía, sin que nadie se lo haya pedido. Así y auxiliado de un lente para ver a distancia, se