La vida después de "Chespirito"

Había momentos en los que Florinda Meza, después de perder a su esposo, prefería alargar las noches hasta el atardecer; dormía mucho para evadir así la ausencia. "Solo quería dormir y no despertar", se confiesa. A los 65 años, la actriz había enviudado de Roberto Gómez Bolaños, el ídolo de la comedia, pero también su marido, con quien llevaba 40 años de casada. No tenía claro lo que haría, se dedicaba a la producción, pero no actuaba desde 1991, cuando protagonizó telenovela Milagro y magia. "Después yo entendí que debía continuar con mi vida. A mí me hacían entrevistas o me presentaba en algún lado, y yo les decía que estaba dispuesta a trabajar, pero nadie me llamaba", recuerda. Fue contactada por el realizador chileno Nicolás López, quien la invitó a trabajar en su nueva película: ella interpretaría a una actriz llamada Verónica que enfrenta a vejez dentro del mundo de la actuación. "Me dijo que estaba interesado en trabajar conmigo, yo le dije: ´Claro, mándame el libreto´. Pero casi le quería besar la man