Libro reivindica culto a San Caralampio

Hablar de Comitán es hablar del barrio de San Caralampio; uno no se concibe son el otro, tal como lo explicó el cronista Amín Guillén en su libro Cántaro y yahual, apuntes para la historia del agua en Comitán, que recientemente vio la luz bajo el patrocinio del ayuntamiento comiteco. La principal disyuntiva en torno a San Caralampio es que supuestamente no existe en el calendario de los santos varones, por ser cristiano ortodoxo; sin embargo, este personaje fue ejecutado en el año 200 d. C., tiempo que corresponde al cristianismo primitivo —aquel que los apóstoles predicaban—; 800 años después, en 1054, se hace la fractura y surgen los ortodoxos y lo romanos, por lo que viene a ser santo de la Iglesia cristiana primitiva, si bien en venerado en ambas iglesias. El rechazo y complot contra San Caralampio proviene de que llegó a Comitán 322 años después que los dominicos, y actualmente es festejado desde el 10 de febrero. Esta fecha da pie a que se piense que fue un culto de Guatemala o Centroamérica, para cele