Al leer el prólogo descubrirás que el narrador de esta novela es el ángel de la muerte, con una prosa seca, sin sentimientos y desgarradora; una idea que me ha parecido muy original de parte del escritor y que engancha fácilmente al lector. Además, en el libro aparecen otros elementos, como dibujos que aportan frescura a la novela y con los que la lectura no se te hará pesada. Este es sin duda uno de los más importantes del autor. Es una novela muy bonita con la cual podrás conocer el lado más humano y emocionante de una pequeña niña alemana llamada Liesel Meminguer, que durante la Segunda Guerra Mundial es dada en adopción por su madre a una pareja sencilla y de edad adulta, Rosa y su esposo Hans Hubermann, quien llega a querer a la niña inmediatamente y le enseña la magia de la lectura, algo maravilloso con lo que logrará distraerse de los bombardeos y a combatir la tristeza de la lejanía de su madre. Aunque la historia gira en torno a la guerra, este no es el elemento principal; aquí los protagonistas so
LIBROS
Al leer el prólogo descubrirás que el narrador de esta novela es el ángel de la muerte, con una prosa seca, sin sentimientos y desgarradora; una idea que me ha parecido muy original de parte del escritor y que engancha fácilmente al lector. Además, en el libro aparecen otros elementos, como dibujos que aportan frescura a la novela y con los que la lectura no se te hará pesada. Este es sin duda uno de los más importantes del autor. Es una novela muy bonita con la cual podrás conocer el lado más humano y emocionante de una pequeña niña alemana llamada Liesel Meminguer, que durante la Segunda Guerra Mundial es dada en adopción por su madre a una pareja sencilla y de edad adulta, Rosa y su esposo Hans Hubermann, quien llega a querer a la niña inmediatamente y le enseña la magia de la lectura, algo maravilloso con lo que logrará distraerse de los bombardeos y a combatir la tristeza de la lejanía de su madre. Aunque la historia gira en torno a la guerra, este no es el elemento principal; aquí los protagonistas so