Llevan el ballet a lo mainstream

Han pasado meses y aun así sorprende cómo es que el actor Timothée Chalamet se atrevió a decir que nadie quería ver artes escénicas. Con un Auditorio Nacional agotado, el bailarín Isaac Hernández y compañía tuvieron cautivadas a más de 9 mil personas con el variado repertorio de números de baile que presentó la 12 edición de Despertares, y que fueron desde lo más clásico como Giselle, a lo más popular, como “Tití me preguntó”, de Bad Bunny. El diseño del espectáculo fue ideal para un público acostumbrado a hacer scrolling sin fin en redes sociales, en búsqueda de nuevos y constantes estímulos. Ver Despertares fue como deslizar entre reels de Tiktoks, no en el sentido peyorativo, sino en que se trató de entretenimiento puro: en un instante veías el drama de Romeo y Julieta o los claroscuros de Caravaggio —con Roberto Bolle y Maria Khorevav y al instante, sorprendía un solo de batería hecho con pasos de tap vertiginoso de Bayley Graham, bailarín con el carisma de un clásico conductor de Saturday Night Live. El