Llevan fiesta hasta las últimas consecuencias

Al escuchar que una película tiene como título El rey de la fiesta es fácil asumir que se trata de una comedia "palomera" o una "chick flick", sin embargo, al ver el trabajo de Salomón Askenazi tras la cámara, se puede notar que el nombre es solo pretexto para hablar sobre la inconformidad humana y el hastío que en ocasiones puede provocar "hacer lo que se debe hacer". "Este nombre te remite a algo más superficial quizá, lo hicimos con la finalidad de hacer el filme más atractivo, pero cuando te sumerges en la historia te das cuenta de que tiene todo que ver, se aleja de los convencionalismos actuales del cine nacional y eso puede ser un arma de doble filo, creemos que es un buen ejercicio de introspección", comentó Askenazi. El filme, que estrena a través de Cinépolis Distribución, narra la vida de Héctor (Giancarlo Ruiz), arquitecto empeñoso y atormentado, quien padece de las extravagancias de su hermano Rafa, quien se dedica al comercio del arte, a la fiesta y al desvergonzado performance de su personalida