Como una obra centrada en lo sensorial y no en lo narrativo, con una estructura onírica, lo cual no significa que sus imágenes hayan sido tomadas del mundo del sueño, “Threads”, de los coreógrafos ingleses Travis Clausen-Knight y James Pett, describe el desorden en el que ciertos procesos de pensamiento y memoria se desarrollan. La pieza se estrenó a nivel mundial el 29 de abril en el Salón de la Danza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Isabel Beteta, coreógrafa, bailarina y directora de Los Corpógrafos, interpreta al personaje principal, quien introduce el tema a la obra y reflexiona sobre una serie de nociones representadas por el cuerpo de bailarines. “Lo interesante es que nunca pensamos ni recordamos las cosas de forma literal o a una misma velocidad; a veces, es con mucha calma, a veces es rápido; lo mismo sucede con la coreografía. El estilo de los chicos que la montaron es particular, como si estuviera en varios planos o niveles”, cuenta, en entrevista Beteta. El argumento, continúa
Los Corpógrafos estrenan obra
Como una obra centrada en lo sensorial y no en lo narrativo, con una estructura onírica, lo cual no significa que sus imágenes hayan sido tomadas del mundo del sueño, “Threads”, de los coreógrafos ingleses Travis Clausen-Knight y James Pett, describe el desorden en el que ciertos procesos de pensamiento y memoria se desarrollan. La pieza se estrenó a nivel mundial el 29 de abril en el Salón de la Danza de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Isabel Beteta, coreógrafa, bailarina y directora de Los Corpógrafos, interpreta al personaje principal, quien introduce el tema a la obra y reflexiona sobre una serie de nociones representadas por el cuerpo de bailarines. “Lo interesante es que nunca pensamos ni recordamos las cosas de forma literal o a una misma velocidad; a veces, es con mucha calma, a veces es rápido; lo mismo sucede con la coreografía. El estilo de los chicos que la montaron es particular, como si estuviera en varios planos o niveles”, cuenta, en entrevista Beteta. El argumento, continúa