Los diarios, ejercicio para conocerse

En 1985, el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) tomó la decisión de llevar un diario donde resguardara sus miedos, frustraciones y sueños de convertirse en un muy buen escritor, pero también plantea en esas decenas de cuadernos escritos a mano, sus reflexiones sobre sus aspiraciones literarias, la lectura, los libros, el lenguaje y el poder de la palabra. De esas más de mil páginas tan íntimas escritas por el narrador, periodista, ensayista y traductor que es autor de libros como El olvido que seremos y Angosta, se acaban de publicar unas 600 páginas que conforman su nuevo libro Lo que fue presente (Diarios 1985-2006) (Alfaguara), que es un testimonio honesto y descarnado sobre cómo nace una vocación en las letras y cómo se aprende a enfrentar la vida literaria y la cotidiana. "Yo creo que son unos diarios muy obsesionados con la literatura, con los libros, con la lectura, con las ganas de ser escritor, con las ganas de llegar algún día a escribir algo que valga la pena, con la dificul