Los sonidos de la rabia y el coraje

La masacre de Tlatelolco de 1968 es una herida abierta en la memoria colectiva de México. Y No nos moverán, ópera prima de Pierre Saint-Martin, aborda esta tragedia desde la mirada íntima de Socorro, una mujer marcada por la pérdida de su hermano. La película, cuyo sonido es un vehículo más que transporta a aquella época, fue filmada en un departamento de Tlatelolco en blanco y negro, para que cada diálogo, cada grito y cada silencio fueran una cápsula de memoria. Para lograrlo, los sonidistas César González Cortés, Alejandro Díaz Sánchez y Daniel Rojo se sumergieron durante mil 800 horas junto a un equipo de 10 colaboradores, en la construcción de una atmósfera sonora que hiciera palpable el dolor, la angustia y la rabia de la protagonista de la trama. “Fue conceptualizar las secuencias, discutíamos cómo queríamos que se sintieran. En una pelea entre los personajes de Jorge y Lucía, inicialmente pensábamos que sería una pelea convencional, pero Pierre nos dijo: ‘Me gustaría sentir que el mundo los abandona c