Los viejos también aman y se desnudan

"Tiene un título horrible", dijo la escritora Paz Alicia Garciadiego al realizador Arturo Ripstein cuando le entregó el guión de El diablo entre las piernas. En sus manos, Ripstein tenía una historia de una pareja que, después de muchos años, va descartando opciones de vida, ha perdido hijos y relaciones sociales, convirtiendo su casa en prisión y refugio. Él la cela y maltrata, y a la vez tiene una amante; ella cree que todos los insultos recibidos de su marido son fu forma de demostrar amor. Cuando lo terminó de leer, el director solo tuvo una idea en mente: "Es formidable, pero será difícil de hacer". Sin embargo, decidió preguntarle a la productora Mónica Lozano si podría cristalizarse y ella dijo sí, contó el cineasta.