Jorge Luis Borges, el escritor, poeta y ensayista argentino fallecido hace cuatro décadas, vuelve a cobrar vida, pero ya viejo y ciego, en una película basada en las memorias de un improvisado compañero de viaje en 1971. Es el actor chileno Luis Gnecco , el responsable de ponerse en la piel del autor de El Aleph y Ficciones, en una cinta titulada Borges & me presentada en el marco del Festival de Cine de Morelia y que espera encontrar distribuidor en México. El filme dirigido por Marc Turtletaub tiene como raíz el libro de Jay Parini, profesor de literatura de la Universidad de Middlebury, quien se hizo cargo del literato por ciudades inglesas. No es el Borges, en ese momento, quizá masivo, dice Gnecco, sino más tranquilo, pero sin dejar de ser grandilocuente cuando se necesitaba. Un personaje hecho a la medida “Cuando me ofrecieron el papel me fasciné, pero después asumí la carga y dije: cómo lo hago (risas), debo leer su obra o cómo le hago, yo solo había leído lo básico en la escuela”, cuenta Gnecco. “Hay
Luis Gnecco le abre su casa a Borges
Jorge Luis Borges, el escritor, poeta y ensayista argentino fallecido hace cuatro décadas, vuelve a cobrar vida, pero ya viejo y ciego, en una película basada en las memorias de un improvisado compañero de viaje en 1971. Es el actor chileno Luis Gnecco , el responsable de ponerse en la piel del autor de El Aleph y Ficciones, en una cinta titulada Borges & me presentada en el marco del Festival de Cine de Morelia y que espera encontrar distribuidor en México. El filme dirigido por Marc Turtletaub tiene como raíz el libro de Jay Parini, profesor de literatura de la Universidad de Middlebury, quien se hizo cargo del literato por ciudades inglesas. No es el Borges, en ese momento, quizá masivo, dice Gnecco, sino más tranquilo, pero sin dejar de ser grandilocuente cuando se necesitaba. Un personaje hecho a la medida “Cuando me ofrecieron el papel me fasciné, pero después asumí la carga y dije: cómo lo hago (risas), debo leer su obra o cómo le hago, yo solo había leído lo básico en la escuela”, cuenta Gnecco. “Hay