Luz sonora, un homenaje a Mario Lavista

A un año de la muerte de Mario Lavista, los coreógrafos Melva Olivas, Víctor Manuel Ruiz, Raúl Tamez y Claudia Lavista llevan a escena los cuartetos del compositor. La obra Luz sonora, dirigida por Claudia Lavista, es una reflexión sobre lo que pasa después de la muerte, al perder el propio cuerpo. Mario Lavista tuvo una relación con la danza desde muy joven. No solo fue un vínculo profesional, sino de auténtico interés estético. "Desde los 20 años, comenzó a colaborar con maestras como Guillermina Bravo o Gloria Contreras y después, un poco más grande, cuando se acercó a los procesos de improvisación, trabajó con gente como Lydia Romero", señaló Claudia Lavista, quien también es hija del compositor. Otros coreógrafos internacionales, abundó, usaron la música de Lavista: "Más allá de estas colaboraciones, mi papá amaba la danza. Era una de sus disciplinas favoritas; siempre fue cercano a los coreógrafos, los bailarines y la comunidad. Tenía una relación profesional y un profundo amor por dicha disciplina".