Memorias de un caracol

La historia está ambientada en Australia y es narrada por Gracie Pudel. Ella cuenta cómo fue su infancia en Melbourne durante los años 70, junto a su hermano gemelo, Gilbert y su padre Percy, un exmalabarista francés que, tras quedar parapléjico, sucumbe al alcoholismo. Con la ausencia de su madre, fallecida en el parto, los gemelos se convierten en el único refugio del otro. Gracie, tímida e insegura, encuentra en Gilbert, de temperamento fuerte y sensible, a su principal protector. Sin embargo, la muerte de su padre los deja huérfanos y, de manera trágica, terminan separados en hogares de acogida en distintas partes de Australia. Gilbert es enviado a un huerto de manzanas en Perth, en el Oeste, administrado por fundamentalistas religiosos. Mientras tanto, Gracie encuentra hogar en Canberra, en el sureste, con una pareja que descuida su crianza en favor de su vida como swingers. La animación casi como género Memorias de un caracol es el segundo largometraje de animación stop-motion con arcilla del cineasta a