Julián Herbert (Acapulco, 1971) volvió hasta cinco veces al cine la semana que se estrenó Pulp Fiction. Con 23 años y algunos poemas ya publicados, había algo en aquel delirio coral y violento que le resultaba familiar y poético. En esa tradición, en el quicio entre lo popular y lo culto, lo sublime y la parodia, el testimonio y la ficción, la tragedia y la comedia, se suele mover también Herbert, poeta, novelista, ensayista y cantante de rock. Su último libro de relatos, Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino (Random House), es otra vuelta de tuerca en su literatura híbrida y mestiza. Con un pulso narrativo desbordante, todos los cuentos tienen una fuerte dosis humorística, a través del absurdo o de escenas enloquecidas al modo slapstick. "Me interesaba devolverle a la literatura los poderes sublimes del humor. Concebimos la tragedia como ese género distinguido y profundo, pero se nos olvida que la risa también nos puede hacer pedazos. Además, esa distinción entre lo trágico y lo cómico es artificial", de
Mexicano devuelve el humor a la literatura
Julián Herbert (Acapulco, 1971) volvió hasta cinco veces al cine la semana que se estrenó Pulp Fiction. Con 23 años y algunos poemas ya publicados, había algo en aquel delirio coral y violento que le resultaba familiar y poético. En esa tradición, en el quicio entre lo popular y lo culto, lo sublime y la parodia, el testimonio y la ficción, la tragedia y la comedia, se suele mover también Herbert, poeta, novelista, ensayista y cantante de rock. Su último libro de relatos, Tráiganme la cabeza de Quentin Tarantino (Random House), es otra vuelta de tuerca en su literatura híbrida y mestiza. Con un pulso narrativo desbordante, todos los cuentos tienen una fuerte dosis humorística, a través del absurdo o de escenas enloquecidas al modo slapstick. "Me interesaba devolverle a la literatura los poderes sublimes del humor. Concebimos la tragedia como ese género distinguido y profundo, pero se nos olvida que la risa también nos puede hacer pedazos. Además, esa distinción entre lo trágico y lo cómico es artificial", de