Aunque parecieran hechos espontáneos y arbitrarios, los linchamientos en México tienen una historia que debe ser analizada desde lo sociológico e histórico, asegura Gema Kloppe-Santamaría, autora del libro En la vorágine de la violencia, coeditado por Grano de Sal y el CIDE, donde muestra por primera vez un panorama histórico y comparativo del linchamiento, capturado por la nota roja, la gráfica popular y el cine. A partir de la certeza de que el linchamiento es la máxima expresión de eso que llamamos justicia por propia mano, la historiadora y socióloga especializada en violencia, religión, delincuencia y género en América Latina, documenta y analiza 366 casos de linchamientos en México en el siglo XX, lo que nos permite entender algunos procesos políticos que moldearon a México. “Yo analicé 366 linchamientos y he seguido leyendo con mucha atención casos recientes y concluyo que hay ciertos patrones y factores que se han mantenido constantes en el pasado y en el presente y, efectivamente, los linchamientos s
México está marcado por los linchamientos
Aunque parecieran hechos espontáneos y arbitrarios, los linchamientos en México tienen una historia que debe ser analizada desde lo sociológico e histórico, asegura Gema Kloppe-Santamaría, autora del libro En la vorágine de la violencia, coeditado por Grano de Sal y el CIDE, donde muestra por primera vez un panorama histórico y comparativo del linchamiento, capturado por la nota roja, la gráfica popular y el cine. A partir de la certeza de que el linchamiento es la máxima expresión de eso que llamamos justicia por propia mano, la historiadora y socióloga especializada en violencia, religión, delincuencia y género en América Latina, documenta y analiza 366 casos de linchamientos en México en el siglo XX, lo que nos permite entender algunos procesos políticos que moldearon a México. “Yo analicé 366 linchamientos y he seguido leyendo con mucha atención casos recientes y concluyo que hay ciertos patrones y factores que se han mantenido constantes en el pasado y en el presente y, efectivamente, los linchamientos s