Mili Hernández, tres décadas de activismo

El barrio de Chueca en Madrid pasaba por malos momentos, estaba sucio, vendían drogas en las calles, era violento y prácticamente se vivía de noche. Pero, hace 29 años, la activista Mili Hernández (España, 1959) se armó de valor, abrió una librería y comenzaron a suceder cosas. En entrevista, la librera y editora, figura en España por su activismo político en organizaciones como Cogam (un colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales) relata la manera en la que terminó siendo activista cultural y una lesbiana, como ella dice, "medio famosa". Eres una leyenda en España... ¿Una leyenda? No, no soy tan vieja. Llevo muchos años con la librería y la editorial y soy conocida. Pasé de ser activista política a activista cultural, digamos una mujer visible. En aquellos años no había muchas lesbianas visibles, estaban en el armario y había mucho miedo. La apertura de la librería me convirtió en una persona pública rápidamente y trabajé en varias organizaciones. Con todo esto, puede que sea una lesbiana medio