Narrativa policiaca data del Antiguo Testamento

Sherlock Holmes es el detective más famoso de la historia. De hecho, su "elemental, querido Watson", frase que nunca pronunció, es homenajeada en el título de este blog dedicado a la literatura policiaca. Pero no es ni de lejos el primer investigador. El periodista Michael Sims analiza sus orígenes en un reciente ensayo, Arthur and Sherlock, Conan Doyle and the creation of Holmes (Londres, Bloomsbury, 2017). El detective victoriano está inspirado directamente por Joseph Bell, uno de los profesores del escritor escocés en la facultad de medicina en Edimburgo, que mostraba una enorme capacidad deductiva: con contemplar a un enfermo, era capaz de sacar muchas conclusiones. Pero, más allá de la influencia directa de la sabiduría de su maestro, Doyle se inspiró en los profundos cambios sociales de su tiempo y en un género, las novelas de misterio, que empezaba a cobrar impulso entre los lectores. Pero Conan Doyle, que acabó creyendo en las hadas y el espiritismo al final de su vida, como si necesitase un hueco