Narrativas indígenas ganan reflectores

Oaxaca y Chiapas se han convertido en potencias productoras de cine indígena y afrodescendiente, al contabilizar en conjunto durante 2022, cuatro de cada 10 filmes realizados en estos parámetros. El año pasado, según el Anuario Estadístico de Cine Mexicano, se produjeron 21 largometrajes entre ficción y documental, como Chicharras, Boca Vieja y Monumentos vivientes, la mayoría ya en posproducción, cifra que representa la mitad de las producidas desde 2017 y de las que CDMX,representó una quinta parte de lo generado. Mónica Luna, directora de Vinculación Regional y Comunitaria del Imcine, destaca que Chiapas y Oaxaca son receptoras de iniciativas como Ambulante Más Allá y el CCC con Patas. “Desde muchos años atrás ha habido otros esfuerzos que con furor han abierto espacios para el cine, aprenden el lenguaje cinematográfico y ahora están contando historias desde su perspectiva”, dice. Nuevas voces El Imcine creó este sexenio el Estímulo a la Creación Audiovisual en México y Centroamérica para Comunidades Indíg