Con la publicación de El alma de las cosas, la escritora Gabriela Peyron (1955) presenta una nueva visión del relato fantástico, donde los protagonistas son esos objetos y personajes secundarios que podrían pasar desapercibidos en los cuentos clásicos, como la jaula, la manzana, los sueños, la escoba, la luna, el autómata y la botella. "Lo que quise hacer con esta antología, con 17 relatos, que forma parte de la colección ´A la orilla del viento´, empezó como un juego al intentar dar un giro a los relatos, donde normalmente los objetos están ahí, pero en un segundo plano; no fue fácil y, en ocasiones, fracasé y tuve que quitar algunos de la lista, pero lo que tienen en común estos relatos es que sí busqué que tuvieran un halo de misterio", comentó en entrevista. En estos relatos para lectores recién formados, detalló, "puse mucho cuidado en su estructura, en su redacción y en su brevedad, porque creo que además de que los tiempos no nos dan para lecturas muy largas, de repente es necesario tener un librito ju
Nueva visión del relato fantástico
Con la publicación de El alma de las cosas, la escritora Gabriela Peyron (1955) presenta una nueva visión del relato fantástico, donde los protagonistas son esos objetos y personajes secundarios que podrían pasar desapercibidos en los cuentos clásicos, como la jaula, la manzana, los sueños, la escoba, la luna, el autómata y la botella. "Lo que quise hacer con esta antología, con 17 relatos, que forma parte de la colección ´A la orilla del viento´, empezó como un juego al intentar dar un giro a los relatos, donde normalmente los objetos están ahí, pero en un segundo plano; no fue fácil y, en ocasiones, fracasé y tuve que quitar algunos de la lista, pero lo que tienen en común estos relatos es que sí busqué que tuvieran un halo de misterio", comentó en entrevista. En estos relatos para lectores recién formados, detalló, "puse mucho cuidado en su estructura, en su redacción y en su brevedad, porque creo que además de que los tiempos no nos dan para lecturas muy largas, de repente es necesario tener un librito ju