La figura de Olga llamaba la atención de los asistentes al cabaret, las esposas acompañantes desataron escenas de celos, a la Breeskin le aventaron colillas de cigarros y le lanzaron miradas de envidia cada vez que se acercaba a las mesas donde los hombres se deleitaban viendo su escultural figura y su baile sensual. Olga entró al mundo del cabaret por necesidad y no por gusto, la muerte de su padre, cuando tenía 16 años, la obligó a salir de casa para buscar trabajo y llevar dinero a su hogar, sin embargo, su primer empleo de taquimecanógrafa la decepcionó por lo poco que pagaban. Su primer trabajo fue el de Taquimecanógrafa en una oficina ubicada en Avenida Juárez, ganaba 225 pesos mensuales, por lo que con el violín que su papá le regaló cuando cumplió siete años, fue a buscar trabajo en cualquier cabaret. Al estar con su violín en el centro de una pista pensó en su trabajo mal pagado y en la enseñanza y disciplina musical que le había enseñado su padre. “Estaba con mi violín en el centro de la pista del c
Olga Breeskin: de secretaria a vedette
La figura de Olga llamaba la atención de los asistentes al cabaret, las esposas acompañantes desataron escenas de celos, a la Breeskin le aventaron colillas de cigarros y le lanzaron miradas de envidia cada vez que se acercaba a las mesas donde los hombres se deleitaban viendo su escultural figura y su baile sensual. Olga entró al mundo del cabaret por necesidad y no por gusto, la muerte de su padre, cuando tenía 16 años, la obligó a salir de casa para buscar trabajo y llevar dinero a su hogar, sin embargo, su primer empleo de taquimecanógrafa la decepcionó por lo poco que pagaban. Su primer trabajo fue el de Taquimecanógrafa en una oficina ubicada en Avenida Juárez, ganaba 225 pesos mensuales, por lo que con el violín que su papá le regaló cuando cumplió siete años, fue a buscar trabajo en cualquier cabaret. Al estar con su violín en el centro de una pista pensó en su trabajo mal pagado y en la enseñanza y disciplina musical que le había enseñado su padre. “Estaba con mi violín en el centro de la pista del c