Paniagua lucha contra demonios

Desde que era niño, el escritor Alejandro Paniagua Anguiano (Ciudad de México, 1977) concibió a la poesía como un género para narrar. Lo vio en la Ilíada, en el Poema de Gilgamesh. Y esta idea prevalece en su libro más reciente, También fui la fosa común de mi materia (Dogma Editorial, 2025), pero sus referentes son absolutamente contemporáneos. Para Paniagua, la idea original de la poesía narrativa viene de Muerte en la rúa Augusta, de Tedi López Mills: “Ella le llama un poema novelado. Y me encanta porque significa regresar a la posibilidad narrativa del poema”, afirma, e insiste en que, al final del día, el primer contacto que tuvo con la poesía fue a través de sus posibilidades narrativas, pero varias décadas después, ya como escritor formado, la respuesta siempre será que su referencia directa es López Mills. Más de allá de influencias y referentes, Paniagua explica que el origen de También fui la fosa… es una especie de catarsis psicológica. Su propia situación al recapitular ciertas escenas autobiográf