Después de haber padecido síndrome de burnout (estrés laboral crónico) por el nivel de exigencia que tenía en su país de origen, Corea del Sur, la infuencer Sujin Kim, mejor conocida como “Chingu Amiga”, logró triunfar en México en menos de cinco años. La famosa asistió al programa de entrevistas de Yordi Rosado y habló a detalle sobre su camino hacia la plataforma de videos y las redes sociales, donde hoy es un fenómeno por compartir contenido sobre su proceso de adaptación en México. Actualmente “Chingu” tiene más de seis millones de seguidores en Youtube y más de 7 millones en Instagram y Tiktok. Sin embargo, reconoce que para las costumbres de su sociedad las decisiones que ella tomó no eran dignas de aplaudir. “Para la sociedad coreana soy una fracasada”, dijo Sujin Kim. “Porque no entré a una compañía buena, tengo treinta años y no me he casado… Todos mis amigos cuando volvía decían ‘probrecita’”. La joven de 31 años también aceptó que al principio a su madre le daba vergüenza aceptar que ella había ve
Para la sociedad coreana soy una fracasada
Después de haber padecido síndrome de burnout (estrés laboral crónico) por el nivel de exigencia que tenía en su país de origen, Corea del Sur, la infuencer Sujin Kim, mejor conocida como “Chingu Amiga”, logró triunfar en México en menos de cinco años. La famosa asistió al programa de entrevistas de Yordi Rosado y habló a detalle sobre su camino hacia la plataforma de videos y las redes sociales, donde hoy es un fenómeno por compartir contenido sobre su proceso de adaptación en México. Actualmente “Chingu” tiene más de seis millones de seguidores en Youtube y más de 7 millones en Instagram y Tiktok. Sin embargo, reconoce que para las costumbres de su sociedad las decisiones que ella tomó no eran dignas de aplaudir. “Para la sociedad coreana soy una fracasada”, dijo Sujin Kim. “Porque no entré a una compañía buena, tengo treinta años y no me he casado… Todos mis amigos cuando volvía decían ‘probrecita’”. La joven de 31 años también aceptó que al principio a su madre le daba vergüenza aceptar que ella había ve