Desde el mes de agosto se habían desatado los rumores de que después de 14 años de noviazgo por fin llegarían al altar el cantante Enrique Iglesias y Anna Kournikova. Todo comenzó con el anillo de compromiso que ella lució en una salida romántica en la que los paparazzi hicieron lo suyo y capturaron dicho momento, pero después de 4 meses de especulaciones, la pareja pudo haberse casado en secreto. ¿De dónde vienen dichas afirmaciones? Diferentes medios de comunicación en el mundo coinciden en que los "tortolitos" pudieron haberse dado el "sí, acepto" desde hace unas semanas, pues la extenista colgó una imagen en sus redes sociales y en su mano izquierda porta un enorme anillo con diamantes. Pero no es todo, ya que de acuerdo con las costumbres de cuando alguien llega al altar, la argolla está puesta en el dedo anular de su extremidad izquierda. Anna sale retratándose con su hermanastro de 11 años, pero las miradas no van directamente hacia la tierna posta familiar, sino al extremo en el que ella colocó su man
Parece ser que Enrique Iglesias ya se casó
Desde el mes de agosto se habían desatado los rumores de que después de 14 años de noviazgo por fin llegarían al altar el cantante Enrique Iglesias y Anna Kournikova. Todo comenzó con el anillo de compromiso que ella lució en una salida romántica en la que los paparazzi hicieron lo suyo y capturaron dicho momento, pero después de 4 meses de especulaciones, la pareja pudo haberse casado en secreto. ¿De dónde vienen dichas afirmaciones? Diferentes medios de comunicación en el mundo coinciden en que los "tortolitos" pudieron haberse dado el "sí, acepto" desde hace unas semanas, pues la extenista colgó una imagen en sus redes sociales y en su mano izquierda porta un enorme anillo con diamantes. Pero no es todo, ya que de acuerdo con las costumbres de cuando alguien llega al altar, la argolla está puesta en el dedo anular de su extremidad izquierda. Anna sale retratándose con su hermanastro de 11 años, pero las miradas no van directamente hacia la tierna posta familiar, sino al extremo en el que ella colocó su man