Un día, Pedrito Fernández dejó de pensar solo en La de la mochila azul y quiso ser visto como lo que ya era: un muchacho. La imagen del niño que había crecido frente a las cámaras cambió y, con ella, la manera en la que sonaba. Cantó temas pop como “Maniquí”, “Coqueta” y “Un sábado más”, con los que logró que poco a poco aquel diminutivo quedara atrás. Ya como Pedro Fernández, entendió que su camino musical tampoco estaba del todo ahí. Quiso volver al mariachi, a las rancheras, a esos sonidos hechos en México con los que había comenzado. La decisión no coincidió con los planes de su disquera y de inicio no grabó, pero eso lo llevó a defender la música que quería cantar. Hoy, casi cuatro décadas después, reconoce algo de aquella inquietud en una generación que también ha buscado su propia manera de hacer sonar la música mexicana. Nuevos exponentes Sabe que cantantes como Natanael Cano, Peso Pluma y Gabito Ballesteros tomaron rutas muy distintas a la suya, pero más que criticarlos o verlos como una amenaza para
Pedro Fernández se la juega por México
Un día, Pedrito Fernández dejó de pensar solo en La de la mochila azul y quiso ser visto como lo que ya era: un muchacho. La imagen del niño que había crecido frente a las cámaras cambió y, con ella, la manera en la que sonaba. Cantó temas pop como “Maniquí”, “Coqueta” y “Un sábado más”, con los que logró que poco a poco aquel diminutivo quedara atrás. Ya como Pedro Fernández, entendió que su camino musical tampoco estaba del todo ahí. Quiso volver al mariachi, a las rancheras, a esos sonidos hechos en México con los que había comenzado. La decisión no coincidió con los planes de su disquera y de inicio no grabó, pero eso lo llevó a defender la música que quería cantar. Hoy, casi cuatro décadas después, reconoce algo de aquella inquietud en una generación que también ha buscado su propia manera de hacer sonar la música mexicana. Nuevos exponentes Sabe que cantantes como Natanael Cano, Peso Pluma y Gabito Ballesteros tomaron rutas muy distintas a la suya, pero más que criticarlos o verlos como una amenaza para