PETIT LAPIN

El pequeño, sentado en la arena de la playa, no hace más que caerse y levantarse, mantiene el equilibrio un momento, avanza uno o dos pasos y vuelta al suelo, al cerebro de este niño y a todos sus músculos está llegando una preciosa información que le ayuda a tener cada vez más éxito en su objetivo. Los receptores sensitivos y de presión son estimulados cada vez que el niño apoya el pie en el suelo, explican los especialistas. ¿Sería igual si el estímulo fuera siempre de la misma superficie, misma temperatura, misma textura? No. ¿Utiliza las mismas articulaciones y músculos un pie calzado que descalzo? No. Veamos el siguiente ejemplo Cuando Pablo anda por el césped del abuelo y llega a una zona con más agua, instintivamente reduce la velocidad, pisa con más cuidado, sus deditos se encogen (como agarrándose a la tierra) sabe que resbala aunque nadie se lo haya dicho. Su cuerpo percibe en milésimas de segundo lo que ocurre y hace ajustes inmediatos, la información del agua no llega a su cerebro a través de los