En octubre de 2007, el hallazgo de restos humanos en un departamento de la colonia Guerrero, en la Ciudad de México convirtió a José Luis Calva Zepeda en uno de los personajes más mediáticos de la nota roja mexicana. El hombre, que se presentaba como poeta, escritor y actor, fue detenido en medio de una investigación por la desaparición de una mujer. Las acusaciones de homicidio y las sospechas de canibalismo hicieron que la prensa lo bautizara como “El Caníbal de la Guerrero”. Aproximadamente un mes después de su detención, el periodista Luis Brito consiguió entrevistarlo por teléfono desde el Reclusorio Oriente. Durante cerca de 30 minutos, Calva habló sobre su infancia, las acusaciones y la imagen que los medios habían construido de él. “Me dijo ‘yo no soy un monstruo, el monstruo que se me ha señalado’, pues obviamente a mí me hizo levantar la ceja”, recuerda Brito quien explica que, durante aquella conversación, Calva insistía en presentarse como un artista y que incluso se reía de sus propios comentario
Poeta caníbal, una herida aún abierta
En octubre de 2007, el hallazgo de restos humanos en un departamento de la colonia Guerrero, en la Ciudad de México convirtió a José Luis Calva Zepeda en uno de los personajes más mediáticos de la nota roja mexicana. El hombre, que se presentaba como poeta, escritor y actor, fue detenido en medio de una investigación por la desaparición de una mujer. Las acusaciones de homicidio y las sospechas de canibalismo hicieron que la prensa lo bautizara como “El Caníbal de la Guerrero”. Aproximadamente un mes después de su detención, el periodista Luis Brito consiguió entrevistarlo por teléfono desde el Reclusorio Oriente. Durante cerca de 30 minutos, Calva habló sobre su infancia, las acusaciones y la imagen que los medios habían construido de él. “Me dijo ‘yo no soy un monstruo, el monstruo que se me ha señalado’, pues obviamente a mí me hizo levantar la ceja”, recuerda Brito quien explica que, durante aquella conversación, Calva insistía en presentarse como un artista y que incluso se reía de sus propios comentario