Hay un antes y un después en la tarea de salvamento arqueológico con la construcción del Tren Maya, asegura el antropólogo Diego Prieto Hernández, exdirector del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en entrevista. Dice que el trabajo que se desarrolló incorporó innovaciones de toda índole, uso de tecnologías de punta, la construcción de una plataforma para la digitalización de una inmensa cantidad de información geográfica, fotográfica, videográfica, técnica y de informes cualitativos sobre los objetos, los contextos y los datos arqueológicos que se pudieron recuperar fueron alrededor de dos millones de fragmentos de cerámica o tepalcates catalogados como bienes muebles, y los 66 mil 895 monumentos identificados en todo el trazo de bienes inmuebles. En la conversación, efectuada al día siguiente de que el INAH organizó la mesa académica “La reubicación de patrimonio arqueológico en México. Los casos de Quintana Roo y Campeche”, Diego Prieto celebra el trabajo del arqueólogo Manuel Pérez Rivas
Prieto niega destrucción arqueológica
Hay un antes y un después en la tarea de salvamento arqueológico con la construcción del Tren Maya, asegura el antropólogo Diego Prieto Hernández, exdirector del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en entrevista. Dice que el trabajo que se desarrolló incorporó innovaciones de toda índole, uso de tecnologías de punta, la construcción de una plataforma para la digitalización de una inmensa cantidad de información geográfica, fotográfica, videográfica, técnica y de informes cualitativos sobre los objetos, los contextos y los datos arqueológicos que se pudieron recuperar fueron alrededor de dos millones de fragmentos de cerámica o tepalcates catalogados como bienes muebles, y los 66 mil 895 monumentos identificados en todo el trazo de bienes inmuebles. En la conversación, efectuada al día siguiente de que el INAH organizó la mesa académica “La reubicación de patrimonio arqueológico en México. Los casos de Quintana Roo y Campeche”, Diego Prieto celebra el trabajo del arqueólogo Manuel Pérez Rivas