En 1992 la actriz Jane Seymour atravesaba uno de los peores años de su vida. Se había divorciado, no tenía trabajo ni dinero, pero llegó a sus manos el guion de una serie que no solo le cambiaría la vida a ella, sino a muchas otras mujeres que vieron en su personaje un estandarte de empoderamiento femenino: Doctora Quinn. Joyce Penelope Wilhelmina Falkenberg nació en Londres, 15 de febrero de 1951 y como muchas otras mujeres de su edad le tocó vivir los primeros grandes cambios del siglo pasado, donde las mujeres comenzaron a ser independientes, pero también vivió los abusos emocionales y físicos a manos de productores y directores. En 2018, tras posar por tercera vez para la revista Playboy, Seymour compartió una desagradable experiencia con un productor muy al inicio de su carrera, cuando este le pidió favores sexuales a cambio de un papel, situación que casi la aleja del mundo del espectáculo, a pesar de ya haber protagonizado una película de James Bond. Pero decidió continuar y callar, como se estilaba en
¿Qué fue de la doctora Quinn?
En 1992 la actriz Jane Seymour atravesaba uno de los peores años de su vida. Se había divorciado, no tenía trabajo ni dinero, pero llegó a sus manos el guion de una serie que no solo le cambiaría la vida a ella, sino a muchas otras mujeres que vieron en su personaje un estandarte de empoderamiento femenino: Doctora Quinn. Joyce Penelope Wilhelmina Falkenberg nació en Londres, 15 de febrero de 1951 y como muchas otras mujeres de su edad le tocó vivir los primeros grandes cambios del siglo pasado, donde las mujeres comenzaron a ser independientes, pero también vivió los abusos emocionales y físicos a manos de productores y directores. En 2018, tras posar por tercera vez para la revista Playboy, Seymour compartió una desagradable experiencia con un productor muy al inicio de su carrera, cuando este le pidió favores sexuales a cambio de un papel, situación que casi la aleja del mundo del espectáculo, a pesar de ya haber protagonizado una película de James Bond. Pero decidió continuar y callar, como se estilaba en