Que mi obra impacte es una satisfacción

Pese a todas sus metamorfosis históricas y sociales, al arte le caracteriza la transgresión, paradigma que guía la obra del pintor Rafael Cauduro (Ciudad de México, 1950), expuesta actualmente en el Colegio de San Ildefonso en la muestra "Un Cauduro es un Cauduro (es un Cauduro)", nombre que recalcitra en la originalidad que define, más no extralimita, al artista, cuya evolución estética a lo largo de medio siglo engloba, además de las sombras y éxtasis humanos, un contenido politizado, pues él siempre ha sido consciente de la verdad tergiversada que padecemos y de la que hemos sido testigos, víctimas y, quizá, victimarios alguna vez. "Me entusiasma mucho saber que mis obras llegan a miles de miradas, han sido procesos de experimentación, simbolismos, mentira y fantasía. Cuando los espectadores se me acercan por correo, en un comentario o mensaje de redes, y me relatan el impacto que mi obra ha tenido en sus vidas, o que encontraron alguna inspiración, o lo que sintieron, eso es para mí la mayor satisfacción