Ramón Vargas, decepcionado de su época en el OBA

A tres meses de su renuncia como titular de la Ópera de Bellas Artes en México, el tenor Ramón Vargas rompe el silencio y conversa sobre su proyecto inconcluso y la decepción que le provocó no cumplir con las expectativas. Ahora prepara su siguiente actuación en la Ópera Estatal de Viena, en el montaje de Manon, para febrero. Mientras tanto, vía telefónica, asegura que no volverá a la Ópera de Bellas Artes (OBA) en mucho tiempo, por lo que no es un hecho que se convierta en asesor de la ópera, como lo anunció el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). De paso lamenta que el presupuesto sea incierto, aventura una opinión sobre el futuro operístico de México y revela los resultados de la primera audición nacional de cantantes líricos que desde 2013 el INBA no ha informado. "Creo que algunas cosas se lograron (durante mi gestión), otras se quedaron en el tintero y otras más quedaron como proyectos. Los tiempos son así, hay que adaptarse y aceptar las circunstancias", acepta. "Hasta ahora no he hablado con nad