Reality transforma corazones

Para los protagonistas de Corazones rebeldes, encontrar el amor implica, primero, aprender a convivir bajo las reglas que durante buena parte de su vida se han negado a seguir. La segunda temporada de este reality japonés reúne a jóvenes conocidos como “yankis”, muchos de ellos con antecedentes de delincuencia juvenil o violencia, para darles una oportunidad de cambiar de rumbo. Esta vez, 11 solteros y solteras se trasladan a Okinawa para vivir juntos en una residencia escolar, y sometidos a una estricta disciplina. Durante 14 días tendrán que establecer vínculos emocionales y acostumbrarse a una rutina completamente distinta a la suya. Segunda oportunidad Aunque el principal objetivo es encontrar el amor, Corazones rebeldes tiene una pequeña diferencia al resto de programas de citas: el perfil de sus participantes. Hombres y mujeres que han crecido rodeados de violencia, por lo que esta experiencia representa un nuevo comienzo. La producción añade una dificultad: los participantes ingresan a la academia sin