Sor Juana Inés de la Cruz es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más importantes de la cultura mexicana. Más allá de su incursión en las letras, su aparición en los diseños de los billetes de 200 y 100 pesos inmortaliza, y traslada al imaginario colectivo, la imagen de una mujer que trasgredió el machismo y la misoginia de la Iglesia católica. Originaria del municipio mexiquense de Nepantla, estado de México, se desarrolló como poeta y dramaturga. Además, fue cocinera y administradora del convento de San Jerónimo, en la capital del país. Su muerte, el 17 de abril de 1695, representó el fin de los Siglos de Oro de la literatura en español. Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, su nombre anterior al hábito, es reconocida por su talento y la calidad de su obra. En vida fue aplaudida por sus contemporáneos y tachada por quienes celaban la maestría de su pluma. Sin embargo, a pesar de su éxito, hoy día se conoce muy poco acerca de la mujer oculta tras el velo. No obstante, Sor Juana se encargó de dejar
Recopilan misivas de Sor Juana Inés
Sor Juana Inés de la Cruz es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más importantes de la cultura mexicana. Más allá de su incursión en las letras, su aparición en los diseños de los billetes de 200 y 100 pesos inmortaliza, y traslada al imaginario colectivo, la imagen de una mujer que trasgredió el machismo y la misoginia de la Iglesia católica. Originaria del municipio mexiquense de Nepantla, estado de México, se desarrolló como poeta y dramaturga. Además, fue cocinera y administradora del convento de San Jerónimo, en la capital del país. Su muerte, el 17 de abril de 1695, representó el fin de los Siglos de Oro de la literatura en español. Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, su nombre anterior al hábito, es reconocida por su talento y la calidad de su obra. En vida fue aplaudida por sus contemporáneos y tachada por quienes celaban la maestría de su pluma. Sin embargo, a pesar de su éxito, hoy día se conoce muy poco acerca de la mujer oculta tras el velo. No obstante, Sor Juana se encargó de dejar