Recuperan a Gardea, el narrador del desierto

Eran los primeros años de la década de 1990 —cuenta Iván, artista plástico e hijo del narrador Jesús Gardea—, cuando el músico británico Dickon Hinchliffe los visitó en su casa, en Ciudad Juárez, Chihuahua. Hinchliffe estaba preparando una tesis sobre Jesús Gardea para el King’s College, en la misma época en la que Tindersticks, agrupación de rock de la que fue miembro, lanzó la canción “El diablo en el ojo”, referencia directa a la novela homónima del escritor chihuahuense. También, a principios de los 90, Gardea había grabado una muestra de su obra para la colección Voz Viva de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estos dos hechos sirven para debatir sobre la condición de autor secreto con la que se ha catalogado a Gardea. Casi en el momento en el que se cumplen 23 años de su muerte (12 de marzo de 2000), su obra alcanza un punto importante rumbo a ser recuperada: ve la luz una coedición entre Sexto Piso y la UNAM que reúne todos sus libros de cuentos. En 1999, el Fondo de Cultura Económica (