Los Museos Vaticanos están llevando a cabo la restauración del recubrimiento dorado del Hércules Mastai, una colosal escultura que mide 3.83 metros de alto. Se encontró en 1864 bajo el patio del palacio Pio Righetti, situado en la plaza Campo de’ Fiori en Roma, justo sobre el lugar donde antiguamente estaba el teatro de Pompeyo. Primero apareció un enorme dedo, después una mano. A una profundidad de casi 9 metros y enterrada a 3.3 metros de profundidad con respecto al nivel de época romana, apareció todo el resto de la escultura. Descubrimiento En el momento del hallazgo la estatua estaba tumbada horizontalmente. Había sido depositada con cuidado en el interior de una fosa y cubierta con losas de mármol de travertino. Sobre las losas, los obreros que hicieron el descubrimiento pudieron leer las iniciales FCS. Las letras correspondían a la frase “Fulgur Conditum Summanium”, y que puede traducirse como “Aquí está enterrado un rayo de Sumano” (Sumano era el dios de las tormentas nocturnas, el que provocaba los r
Restauran el Hércules Mastai
Los Museos Vaticanos están llevando a cabo la restauración del recubrimiento dorado del Hércules Mastai, una colosal escultura que mide 3.83 metros de alto. Se encontró en 1864 bajo el patio del palacio Pio Righetti, situado en la plaza Campo de’ Fiori en Roma, justo sobre el lugar donde antiguamente estaba el teatro de Pompeyo. Primero apareció un enorme dedo, después una mano. A una profundidad de casi 9 metros y enterrada a 3.3 metros de profundidad con respecto al nivel de época romana, apareció todo el resto de la escultura. Descubrimiento En el momento del hallazgo la estatua estaba tumbada horizontalmente. Había sido depositada con cuidado en el interior de una fosa y cubierta con losas de mármol de travertino. Sobre las losas, los obreros que hicieron el descubrimiento pudieron leer las iniciales FCS. Las letras correspondían a la frase “Fulgur Conditum Summanium”, y que puede traducirse como “Aquí está enterrado un rayo de Sumano” (Sumano era el dios de las tormentas nocturnas, el que provocaba los r