Una madre puede irse por amor y aun así dejar heridas. Puede cruzar el océano por una vida mejor para sus hijos, trabajar sin descanso en otro país y, sin embargo, ser recordada por su hija más por la ausencia que dejó que por aquello que intentó darle. Esa contradicción atraviesa Ceniza en la boca, la película con la que Diego Luna volvió a la dirección y que tuvo hace unos días su estreno mundial en el Festival de Cannes. Basada en la novela de Brenda Navarro, la cinta sigue a Lucila, una joven mexicana que llega a España con su hermano para reencontrarse con Isabel, su madre, quien años antes emigró sola a Madrid. Pero la vida prometida no es limpia ni sencilla: hay racismo, trabajo extenuante, responsabilidades prematuras y una identidad que se vuelve difícil de sostener lejos de casa. Visión del director En entrevista, con el viento y las vistas de la Costa Azul desde la terraza de periodistas del Palacio del Festival, Luna cuenta que la película nació de una resonancia personal con el libro. “Había dos
Retratan desarraigo de migrantes
Una madre puede irse por amor y aun así dejar heridas. Puede cruzar el océano por una vida mejor para sus hijos, trabajar sin descanso en otro país y, sin embargo, ser recordada por su hija más por la ausencia que dejó que por aquello que intentó darle. Esa contradicción atraviesa Ceniza en la boca, la película con la que Diego Luna volvió a la dirección y que tuvo hace unos días su estreno mundial en el Festival de Cannes. Basada en la novela de Brenda Navarro, la cinta sigue a Lucila, una joven mexicana que llega a España con su hermano para reencontrarse con Isabel, su madre, quien años antes emigró sola a Madrid. Pero la vida prometida no es limpia ni sencilla: hay racismo, trabajo extenuante, responsabilidades prematuras y una identidad que se vuelve difícil de sostener lejos de casa. Visión del director En entrevista, con el viento y las vistas de la Costa Azul desde la terraza de periodistas del Palacio del Festival, Luna cuenta que la película nació de una resonancia personal con el libro. “Había dos