Patricia Reyes Spíndola no sabe cuántos premios tiene en la vitrina que ella misma bautizó como “la egoteca”. Se pone a contarlos y llega a 31. “Y arriba tengo dos más”, dice con naturalidad; para ella los premios son importantes, pero después de 50 años de carrera ha perdido la cuenta. En realidad, a la actriz los números nunca le han importado, desde muy pequeña sabía a qué quería dedicarse y cuando llegó a los 15 años, dejó de pedir permiso y seguir las reglas: en lugar de ir a la preparatoria comenzó a trabajar con un dentista para pagarse la escuela de actuación, una decisión con la que sus padres no estaban de acuerdo. “He sido libre desde muy joven, me fui de mi casa siendo muy pequeña y desde entonces fui libre. Pero no era por rebeldía, era porque quería hacer lo que yo quería, y creo que eso es lo que me ha dado vitalidad”, dice en entrevista desde uno de los salones de MM Studios, su escuela de actuación y productora teatral. “Siempre he seguido mi libertad, eso es lo esencial en mi vida y quizá
Reyes Spíndola, villana sin ataduras
Patricia Reyes Spíndola no sabe cuántos premios tiene en la vitrina que ella misma bautizó como “la egoteca”. Se pone a contarlos y llega a 31. “Y arriba tengo dos más”, dice con naturalidad; para ella los premios son importantes, pero después de 50 años de carrera ha perdido la cuenta. En realidad, a la actriz los números nunca le han importado, desde muy pequeña sabía a qué quería dedicarse y cuando llegó a los 15 años, dejó de pedir permiso y seguir las reglas: en lugar de ir a la preparatoria comenzó a trabajar con un dentista para pagarse la escuela de actuación, una decisión con la que sus padres no estaban de acuerdo. “He sido libre desde muy joven, me fui de mi casa siendo muy pequeña y desde entonces fui libre. Pero no era por rebeldía, era porque quería hacer lo que yo quería, y creo que eso es lo que me ha dado vitalidad”, dice en entrevista desde uno de los salones de MM Studios, su escuela de actuación y productora teatral. “Siempre he seguido mi libertad, eso es lo esencial en mi vida y quizá