Rivera cumple sus sueños

La casa de Carlos Rivera se percibe fresca, amplia y muy limpia, dan ganas de no sentarse en los sillones y no correr por los pasillos para no cambiar el lujoso aspecto de cada detalle. A Carlos le da tanto orgullo ser tlaxcalteca que adquirió uno de los inmuebles más pintorescos del centro de Huamantla, Tlaxcala, su lugar de origen y desde ahí sale al balcón de una de las habitaciones para saludar a sus fans que lo esperan en la calle gritando su nombre. "Una de las cosas que me sorprende cuando vengo a Tlaxcala o me encuentro paisanos afuera es que me dicen ´qué bueno que no te avergüences de ser tlaxcalteca´, para mí es todo lo contrario porque tenemos tanto de qué sentirnos orgullosos que está en nosotros demostrarlo", dice Rivera durante una conferencia de prensa local en su jardín. Hace 18 años su vida cambió cuando ganó la tercera temporada del concurso de canto La Academia y desde entonces se ha convertido en uno de los exponentes mexicanos más representativos del pop y la balada. Ya desde entonces er