Rodolfo Morales y sus vestigios

Para Rodolfo Morales Martínez, pintar es una danza, por eso le atrae el gran formato; él no encasilla su obra como una pintura de muñeca, le gusta que se note que hay un brochazo en el lienzo, que se vea el movimiento que hizo para lograr impregnar el color en la tela. En su cuadro El rinoceronte se puede comprobar lo que dice, pues ahí hay largos trazos en los que, si uno se imagina el momento en que se hicieron, se verá el movimiento del cuerpo. Declara que definió sus creaciones por los colores chiapanecos con un toque de expresionismo, pues si bien la obra se presenta de manera constructiva, hay expresionismo en esta porque trata de hacer que se noten en los cuadros los trazos que hizo ya sea con el pincel o con la brocha, de modo que estos no parezcan caricias sino una pintura como tal. El artista chiapaneco, radicado en la Ciudad de México desde que empezó sus estudios en el Instituto Nacional de Bellas Artes, regresa al estado para exhibir un total de 24 piezas de arte, entre instalación, dibujo y pin