“‘Fin de partida’ es un juego de ajedrez que pierde Hamm, personaje que representa a la humanidad. Esto es una mala noticia para la humanidad”, afirma el director Agustín Meza sobre la pieza clásica de Samuel Beckett, que se estrenó su temporada en el teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque. Cada uno de los cuatros personajes alude a una figura del ajedrez y, en su idioma original, el título es una intraducible referencia al juego: Hamm es el rey; Clov, el caballo; Nagg y Nell, los peones, encerrados en sendos botes de basura con la estética europea de los años 50, “como el de Don Gato”. Es, en otras palabras, una exploración, a través del juego, de los grandes temas universales que inquietaron a Beckett. Pero tampoco se trata de una tragedia común, ya que su montaje bebe de los lenguajes afines a Beckett: se emparenta con el music hall, el circo y el clown, y alude a la partida de ajedrez que marca el destino de los personajes de El séptimo sello, de Ingmar Bergman. Tiene cierta simetr
Samuel Beckett y su juego de ajedrez
“‘Fin de partida’ es un juego de ajedrez que pierde Hamm, personaje que representa a la humanidad. Esto es una mala noticia para la humanidad”, afirma el director Agustín Meza sobre la pieza clásica de Samuel Beckett, que se estrenó su temporada en el teatro El Granero Xavier Rojas del Centro Cultural del Bosque. Cada uno de los cuatros personajes alude a una figura del ajedrez y, en su idioma original, el título es una intraducible referencia al juego: Hamm es el rey; Clov, el caballo; Nagg y Nell, los peones, encerrados en sendos botes de basura con la estética europea de los años 50, “como el de Don Gato”. Es, en otras palabras, una exploración, a través del juego, de los grandes temas universales que inquietaron a Beckett. Pero tampoco se trata de una tragedia común, ya que su montaje bebe de los lenguajes afines a Beckett: se emparenta con el music hall, el circo y el clown, y alude a la partida de ajedrez que marca el destino de los personajes de El séptimo sello, de Ingmar Bergman. Tiene cierta simetr