Santita cuestiona la discapacidad

María José Cano (Paulina Dávila) no encaja en la idea de “ejemplo de vida”. Tras un accidente que la deja en silla de ruedas, deja a su novio en el altar y rehace su camino lejos de cualquier expectativa que no sea la suya. Pronto se convierte en Santita, una especie de médico, dispuesta a ayudar a quien lo necesita, pero también a una mujer que toma decisiones incómodas y vive sin pedir aprobación. Así se presenta Santita, serie dirigida por Rodrigo García, que construye a su protagonista desde la contradicción, pues rompe con la idea de que la discapacidad viene acompañada de pureza o ejemplo moral. Giro en la historia El pasado, sin embargo, no se queda atrás. Veinte años después de haber dejado plantado a Alejandro (Gael García), él reaparece en su vida. Ese reencuentro es el punto donde la historia deja de ser solo un retrato de personaje y se convierte en un choque directo con las decisiones que Santita tomó. Con siete episodios, la serie se mueve entre el drama y el humor negro para cuestionar no solo