El actor austríaco Arnold Schwarzenegger se presentó en Berlín al frente de la gira promocional del nuevo "Terminator-Genisys", dispuesto a asumir los errores, pero sin arrepentirse de lo que hizo dentro o fuera de la pantalla. "No cambiaría nada de mi vida. He cometido errores, profesionales y privados, pero cada uno de ellos forma parte de mi propia máquina del tiempo y no voy a renunciar a ellos", afirmó el actor y exgobernador de California, de regreso en el mundo del cine tras dejar la política. En su nueva incursión en el célebre "cyborg" que interpretó por primera vez en 1984, Schwarzenegger ya no es la máquina terrible que pretende liquidar a Sarah Connor, sino un Terminator programado para ser un "ángel guardián" de la mujer que debe engendrar al líder de la resistencia, John Connor. "No es un ´remake´. Es una revisión libre de una historia universalizada y actualizada", defendió por su parte el director del filme, Alan Taylor ("Thor: The Dark World)".
Schwarzenegger no se arrepiente de nada
El actor austríaco Arnold Schwarzenegger se presentó en Berlín al frente de la gira promocional del nuevo "Terminator-Genisys", dispuesto a asumir los errores, pero sin arrepentirse de lo que hizo dentro o fuera de la pantalla. "No cambiaría nada de mi vida. He cometido errores, profesionales y privados, pero cada uno de ellos forma parte de mi propia máquina del tiempo y no voy a renunciar a ellos", afirmó el actor y exgobernador de California, de regreso en el mundo del cine tras dejar la política. En su nueva incursión en el célebre "cyborg" que interpretó por primera vez en 1984, Schwarzenegger ya no es la máquina terrible que pretende liquidar a Sarah Connor, sino un Terminator programado para ser un "ángel guardián" de la mujer que debe engendrar al líder de la resistencia, John Connor. "No es un ´remake´. Es una revisión libre de una historia universalizada y actualizada", defendió por su parte el director del filme, Alan Taylor ("Thor: The Dark World)".